El soplado de vidrio, una técnica que consiste en soplar aire en vidrio fundido para crear objetos huecos, se originó en el antiguo Egipto y Mesopotamia. La artesanía se extendió por toda Europa y Oriente Medio, y el Imperio Romano perfeccionó las técnicas e introdujo moldes para la producción en masa. Venecia surgió como un importante centro de fabricación de vidrio durante el período medieval, y en 1291, se ordenó a los vidrieros venecianos que trasladaran sus fundiciones a la isla de Murano para proteger los secretos comerciales y prevenir incendios, lo que llevó al nacimiento del legendario vidrio de Murano.